Días atrás, se dio inicio al año legislativo en Moreno, no fue en el recinto, sino en un club recreativo, con la presencia de la intendenta Mariel Fernández. La asamblea extraordinaria estuvo marcada por un formato de lanzamiento de campaña, donde un material audiovisual mostró las “grandes hazañas” de la gestión municipal durante 2024. En su discurso, la dirigente del Movimiento Evita, intentó distanciarse del gobierno nacional, con la premisa “Milei abandona, Mariel gestiona”.
Sin embargo, su discurso estuvo plagado de incoherencias y afirmaciones cuestionables. La intendenta dijo que llevó a cabo en el 2024, la recomposición salarial para los trabajadores municipales, asegurando que el porcentaje alcanzó para igualar la inflación. Sin embargo, omitió mencionar que el salario promedio de los trabajadores municipales ronda los $350.000 promedio de básico, una cifra que se considera por debajo de la línea de pobreza. Si el aumento salarial hubiera sido ajustado a la inflación como afirma Mariel, el salario de un trabajador municipal debería rondar aproximadamente $1.000.000. Insuficiente pero no de miseria como el actual.
En otro momento, destacó el esfuerzo de la militancia, la cual, según ella, realiza “doble esfuerzo para sacar adelante al municipio”. No obstante, olvidó recordar a su compañero de militancia que sufrió un trágico accidente laboral, un hecho que su propio Movimiento Evita había resaltado anteriormente como ejemplo del sacrificio por la militancia. Este olvido subraya la contradicción de un gobierno que, bajo el lema de un “proyecto nacional y popular”, parece aceptar la precarización laboral como política de su gobierno.
El apoyo de la burocracia sindical también fue mencionado en su intervención. El secretario general de ATE Moreno, Walter Cravero, estuvo presente, aplaudiendo cada uno de los puntos tratados por Mariel Fernández.
En cuanto a la situación en Moreno, la intendenta evitó profundizar en diversos temas sensibles. Como por ejemplo salud, ante el desfinanciamiento del gobernador Kicillof al único hospital en el distrito, y ante las crecientes demandas en las Unidades Sanitarias de los barrios, durante el año pasado, en el presupuesto 2025, no fue capaz de destinar mayor dinero a esa área para descomprimir, al menos la cuestión sanitaria. Haciendo que las atenciones primarias de salud en los barrios no fueran de calidad para los vecinos por la falta de políticas públicas en el sector.
Mientras que, en educación, afirmó la creación de aproximadamente 120 nuevas aulas, pero omitió detalles sobre la usurpación de terrenos de la Universidad de Moreno, destinadas a una escuela politécnica, y la construcción de oficinas para el Consejo Escolar. Este cambio de uso de terrenos está dejando a decenas de estudiantes sin acceso a la educación. De esta manera se le cae la careta a la mentira que dijo en cuanto al fondo educativo: “todo va destinado a la infraestructura de las escuelas” y bien sabemos que con parte de ese dinero se están construyendo oficinas.
Sobre el tema de la seguridad, la relación entre la intendenta y la represora Bullrich pasa por su mejor momento. Ambas se tiran flores por haber colaboración municipal y nacional en desbaratar búnkeres narcos. En un reciente operativo, representantes de ambos gobiernos, se mostraron juntos ante los medios, la ministra y el secretario de seguridad municipal. Claro, la política de seguridad que comparten es el “narco menudeo” y la represión hacia trabajadores que les reclaman a su gobierno.
Tal manera es así, que la intendenta minimizó los hechos de violencia que se vivieron en los últimos meses en el distrito, señalando que la mayoría de los homicidios no estaban relacionados con robos, sino con “riñas callejeras”. Sin embargo, el caso de Lucas Aguilar, un repartidor asesinado tras haber denunciado la zona liberada y los robos sufridos mientras trabajaba, sigue resonando en la comunidad de Moreno.
Por otra parte, Fernández aprovechó la ocasión para criticar la estafa de las criptomonedas de los Milei, pero no amagó, siquiera, con llamar a su militancia a movilizar contra el presidente ni enfatizó en exigir juicio politico.
La intendenta concluyó su discurso enfatizando que su gobierno es “de las calles, la organización social y la lucha”. Pero, como es habitual, descalificó la lucha de los trabajadores municipales y del pueblo de Moreno. En diciembre pasado, el gobierno reprimió a trabajadores municipales que reclamaban un bono navideño y en enero un reclamo por pedido de seguridad y justicia por el asesinato de Lucas Aguilar, trabajador de reparto. Utilizando un lenguaje provocador, Fernández criticó a quienes le reclaman en la puerta del municipio “vienen a movilizar a la puerta del municipio con la bragueta abierta”, enfatizó. Claro la lucha para ella debe ser contra Milei, no contra su política de ajuste.
Queda claro que la bandera política de la gestión peronista en Moreno es la profundización de un modelo y un programa como gobierno donde el centro no son los trabajadores, sino el sector empresarial. Aquellos privados que, según la intendenta, vienen a invertir y a impulsar el crecimiento del distrito. Pero lo que nosotros sabemos, es que vienen a beneficiarse ellos y no realmente el pueblo trabajador. A su vez lo que ellos llaman “economía popular” no es otra cosa que la asimilación institucional de la precariedad y de la informalidad de trabajadores.
Para el gobierno municipal, Moreno parece ser un paraíso, una realidad que se pretende vender a la comunidad en este año electoral. Sin embargo, desde nuestra banca en el MST-FIT U, representada por nuestro compañero Pablo Lopardo, y principalmente desde las calles, seguiremos denunciando las mentiras del oficialismo y movilizando cada vez que sea necesario.
Natalia Verón MST en el FIT U/ Moreno